Los seres humanos (y eso incluye a los publicistas) cuentan historias desde el principio de los tiempos porque es una manera básica de comunicarse. Contar historias o narrar básicamente significa utilizar lenguaje escrito o visual para referirse a una sucesión de hechos que se producen a lo largo de un tiempo determinado que, normalmente, da como resultado la variación o transformación, en el sentido que sea, de la situación inicial.
Las narraciones o relatos tienen múltiples formatos y la publicidad se ha servido de todos: el cuento, las películas (guiones cinematográficos), las parábolas, etc.
Pero en toda narración hay una estructura básica

El inicio presenta la información básica para entender la historia, presenta el escenario, la época y sobre todo a los personajes, sobre todo a los protagonistas.
El nudo presenta la situación de cambio o conflicto que ocurre con los personajes principales (tanto protagonista como antagonista).
El desenlace nos revela la resolución del conflicto presentando a los personajes transformados por la secuencia de hechos que han experimentado.
En mucha narraciones publicitarias EL GIRO INESPERADO, que ocurre entre el nudo y el desenlace, termina siendo fundamental porque se convierte en la mejor forma de captar la atención de la gente y también puede darle una gran presencia a la marca.
En muchos otros casos la gracia de la narración está EN EL ATRACTIVO MUNDO en el que nos sumerje y no tanto en a donde nos lleva.
Esto es lo que llamamos DISFRUTAR EL DESARROLLO DE LA NARRACION y puede experimentarse tanto con el mundo que se nos presenta como con los personajes que conocemos y sus diálogos.
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